SEGA continúa consolidando su estrategia de expansión global tras la adquisición de Rovio, estudio creador de Angry Birds, en un movimiento que busca fortalecer una de las franquicias más reconocidas del entretenimiento móvil. Esta operación no solo amplía el portafolio de propiedades intelectuales de SEGA, sino que también marca una nueva etapa para Angry Birds como marca multiplataforma y transmedia.

Las expectativas alrededor de esta adquisición son altas, ya que Angry Birds cuenta con un reconocimiento masivo a nivel mundial que va más allá de los videojuegos. Con SEGA al frente, se espera una mayor presencia de la franquicia en nuevos títulos, colaboraciones, productos derivados y proyectos audiovisuales, siguiendo una estrategia similar a la que la compañía ha aplicado con otras IP icónicas de su catálogo.
En cuanto al enfoque de producción y gestión, SEGA busca integrar la experiencia de Rovio en el desarrollo de juegos móviles con su propia infraestructura global, apostando por una administración más unificada de la marca. Esto abre la puerta a nuevas ideas creativas, lanzamientos coordinados y una visión a largo plazo que potencie tanto el valor comercial como la identidad de Angry Birds.

Aunque no se han detallado todos los proyectos futuros, la operación confirma la intención de SEGA de fortalecer su presencia en el mercado móvil y expandir Angry Birds hacia nuevos formatos y audiencias, manteniendo su esencia accesible y reconocible.
El legado de esta adquisición podría ser clave para el futuro de ambas compañías. Para SEGA, representa un paso firme hacia la diversificación y el crecimiento global; para Angry Birds, una oportunidad de reinventarse y consolidarse como una franquicia duradera dentro del panorama moderno del entretenimiento.







